17 de enero festividad de San Antonio Abad
Para conocer un poco más de la vida y obras de este santo utilizaremos un artículo periodístico escrito por el periodista Luis Negro y publicado en el Diario de Santiago.
San Antón, el faro del año nuevo - Diario de Santiago. Noticias de Santiago de Compostela
https://www.diariodesantiago.es/opinion/san-anton-el-faro-del-ano-nuevo/
San Antón, el faro del año nuevo
Las tentaciones de San Antonio, cuadro de El Bosco, hacia 1512.
Luis Negro
Periodista
16 enero, 2025
Uno de los santos más venerados por los cristianos de todo el mundo es San Antón Abad, cuya festividad se celebra el 17 de enero y al cual se le conoce por las hogueras nocturnas que se encienden en este día en las plazas de miles de pueblos y por ser el patrón de los animales, a cuya bendición en las iglesias llevan sus dueños en este día para preservarlos, con el agua bendita recibida, de las enfermedades durante el resto del año.
Sus primeros años
De familia cristiana acomodada, San Antón nació en el año 251 d.C., en la actual localidad egipcia de Quemans. Desde su infancia, recibió una selecta educación, como correspondía a los de su clase social, centrada en la cultura helenística entonces imperante en Egipto, cuyo faro cultural era la ciudad de Alejandría.
De una vida mundana a una vida ascética
Pero la relajada y amena existencia de San Antón se vería bruscamente interrumpida debido a una fuerte crisis que le llegó a los veinte años de edad, ante un sentimiento de vaciedad y carencia de objetivos en su vida. De tal manera que un día decidió vender todas sus propiedades, y repartió las ganancias entre los pobres, excepto una cantidad que reservó para su hermana. A partir de entonces, se retiró al desierto de Tebaida para dedicarse al ascetismo, llegando a dormir habitualmente en un sepulcro, convirtiéndose de este modo, con el paso de los años, en modelo e inspiración para muchos otros anacoretas.
San Antonio Abad
San Antón llegó a reunirlos y organizarlos en las localidades egipcias de Pispir y Arsínoe, estableciendo un régimen de vida en comunidad. Sin embargo, él prefirió no integrarse en dichas comunidades religiosas, internándose cada vez más en el desierto.
No obstante, y por haber organizado de estas primeras comunidades de ermitaños, a San Antón se le considera como el verdadero y gran fundador del monacato, si bien no llegó a entregar a sus compañeros de retiro ascético ninguna regla de vida. Para ello habrá que esperar a los tiempos de San Benito de Nursia, en Italia, fundador de los benedictinos.
Por esta razón (por haber sido el fundador de los monasterios y de la vida monacal), a San Antón se le conoce con el sobrenombre de San Antonio Abad.
Vencedor de las tentaciones
Como eremita que moraba en apartados parajes, San Antón sufrió y superó las tentaciones de los bienes materiales y de la lujuria, que tanto han inspirado a los artistas para representarlo a lo largo de la historia, entre ellos El Bosco, autor del tríptico “Las tentaciones de San Antonio” (pintado hacia el año 1501), que se conserva en el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa. Y también al pintor español Salvador Dalí, quien en 1946 pintó el lienzo titulado “La tentación de San Antonio”, que se conserva en el Museo Real de Bellas Artes de Bruselas. Y ya en el terreno de la escritura, el escritor francés Gustave Flaubert dedicaría, en el año 1874, al santo eremita una novela que llevó por título “La tentación de San Antonio”.
Patrón de los sepultureros
Durante su tiempo de vida ascética, San Antón conoció a San Pablo El Ermitaño, a quien también guió en la organización de la vida monástica; la hagiografía de este santo informa de que el cuervo que alimentaba diariamente a Pablo con una hogaza de pan, vio repentinamente doblado su trabajo, al tener que alimentar igualmente a San Antón. Al fallecer su amigo Pablo, Antonio Abad lo enterraría personalmente; por esa razón, se considera también a San Antón patrón de los sepultureros.
Patrón de los animales
En una ocasión, estando San Antón en su retiro ascético, se le acercaron una jabata y sus dos jabalines, todos ciegos. Antón, compadecido de su desgracia, hizo un milagro, devolviéndoles la vista. Desde entonces la jabata permaneció con él el resto de su vida, defendiéndole de las fieras del desierto. Así mismo, en una ocasión, San Antón consiguió aplacar a un león y, dado su carácter pacífico, eran muchos los animales que se acercaban hasta su morada, para hacerle compañía. Y como simbolismo de esta unión (al igual que San Roque y su perro) a San Antón se le representa con un cerdo a sus pies. No obstante, en base a la tradición heredada de los judíos, según la cual el cerdo es un animal impuro, también se ha interpretado como el dominio absoluto de San Antón sobre el diablo, al que derrotó al no sucumbir a las tentaciones que Satanás le envió.
Sea como fuere, lo cierto es que San Antón acabó siendo el patrón de los animales y por eso, en el día de su celebración (17 de enero) los sacerdotes proceden a la bendición de los animales que sus propietarios llevan hasta las iglesias, figurando (la bendición de animales) entre las más importantes tradiciones cristianas que han llegado hasta nuestros días.
“Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio Abad”.
Esta Orden religiosa de carácter benéfico fue fundada en Francia, en la región del Delfinado, en el año 1093, en la que se veneraban las reliquias de San Antón, llevadas desde Constantinopla hasta la Abadía de Saint Antoine en Viennois.
El fundador de los Antonianos fue un noble llamado Gastón, que hizo la promesa de fundar un hospital y la correspondiente Orden religiosa que lo atendiera si su hijo sanaba de una enfermedad que entonces causaba estragos: el “fuego de San Antón” (así llamada porque muchos dijeron haber sanado al invocar a San Antón), conocida también como “fuego sacro” o culebrilla; esta enfermedad, denominada hoy ergotismo, estaba provocada por la ingesta de alimentos contaminados por el ergot o cornezuelo (un hongo parásito) que afecta al centeno y, con mucho menos frecuencia, también a otros cereales, tales como la avena, el trigo y la cebada.
El caso es que el hijo del noble francés sanó de la enfermedad y procedió a cumplir su promesa. Sin embargo, la nueva Orden religiosa no adquirió rango oficial hasta que, transcurridos más de 140 años, el papa Honorio III otorgó la correspondiente bula aprobándola y concediéndoles la regla de vida de los Agustinos.
Los Antonianos se especializaron en el tratamiento de enfermedades como la lepra, la peste, la sarna, enfermedades cutáneas, y por supuesto el referido “fuego de San Antón”.
La Orden Antoniana terminaría fundiéndose con la Orden Hospitalaria de los Caballeros de San Antón en el año 1774, quedándole escasa vida a partir de entonces, ya que sería suprimida por el Pontífice Pío VII en 1787.
La representación de San Antón
El pintor Zacarías González Velázquez (1763 -1834) representó a San Antón leyendo la Biblia, en alusión a su permanente dedicación a la oración, y con una campanilla en su mano izquierda, símbolo también frecuentemente a él atribuido por los artistas. El origen de este atributo quizás se deba a que cuando en la Europa del siglo XI, se produjo una terrible epidemia de erisipela, que causó gran mortandad, fueron los religiosos de la Orden de los Antonianos quienes se ocuparon de cuidar a los enfermos, los cuales anunciaban su llegada haciendo sonar una campana. Aquí se le representa también con manto y capucha de monje, y dibujada una “T” sobre su hombro izquierdo, cuya muy frecuente asociación con el santo, pueda deberse a que en el antiguo Egipto este signo era símbolo de inmortalidad, por lo que fue adoptado –a su vez– como símbolo de salvación por los cristianos.
Las hogueras de San Antón
San Antón es uno de los santos más venerados en el mundo cristiano. Su festividad (17 de enero) es motivo de celebraciones en buena parte de los pueblos de España, que se concretan en las hogueras, que se conocen como “las hogueras de San Antón”. Dichas hogueras tienen una relación simbólica con el año nuevo que hace poco más de dos semanas acaba de comenzar. El fuego, en esta ocasión desempeña dos funciones: una como purificador que quema lo viejo –el año que se acaba de dejar atrás– para que renazca una nueva vida. La otra función simbólica de las hogueras de San Antón (cuyo antagonista lo encontramos en las hogueras de San Juan, coincidiendo con el solsticio de verano) es que actúan como faro que ha de alumbrar al año nuevo. Y al igual que San Antón venció a las tentaciones, su ejemplo (el fuego espiritual que ilumina) ha de servir a los cristianos para que perseveren, los 365 días del año que quedan por delante, en la fe de Jesús, cuyo nacimiento ha tenido lugar tres semanas antes (25 de diciembre) de la celebración de San Antón.
Del mismo modo, llegado San Antón, ya se hace palpable que el tiempo de luz se alarga y oscurece más tarde. Un buen presagio, junto a las primeras floraciones de los almendros, de que el invierno avanza hacia la primavera. Y San Antón la preludia, como un faro que ha de alumbrar y dar calor, al igual que las hogueras que se encienden e iluminan en su día.
ACTIVIDADES:
1.- Lectura comprensiva de este artículo periodístico.
2.- Tarjeta de presentación indicando el año y lugar de nacimiento, familia, atributos, patrón de, pequeña biografía.
3.- Hacer un animal de papel. Por ejemplo un cerdo.
4.-Glosario de S. Antonio Abad:
- Abad:
- Anacoreta:
- Ermitaño:
- Monasterio:
- Tentación:
- Patrón:
5.- Para finalizar realiza una nube de palabras relacionadas con la vida del santo en forma de algún animal utilizando la web WordArt
